martes, 14 de febrero de 2017

Wake





Para amar las estrellas  sin aceptar la noche
hay que entregarle la mirada al fuego.

Y te busqué
cuando el tiempo y sus máculas de nada acogían mi voz
 (fui el silencio que azota y reverbera
entre remansos o espirales torvos )
y allá abajo… donde el espejo exhala luminarias de hielo,
 donde la muerte es faro y salvación,
me despertó tu abrazo.

Veras…
entre mis sombras una brizna del dios que desconozco
aún respira..  y sí
de la muda garganta de mis miedos
ha escapado un suspiro
que te prende los  labios como un ladrón... y sí

mi sustancia confusa,
como una bestia ebria de esperanzas,
quiere morder tu luz con los dientes de un sueño.

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