viernes, 29 de diciembre de 2017

Angel





Ni la fe ni el milagro
se amparan en los sueños no nacidos…

Tú  bailas
sobre la melodía sin nombre de mi aliento
y me oigo reír tan suave y desde lejos como si (la que soy)
rompiese en un diluvio sideral.

No detengas la fuga de ilusión
que hace miedo en la  noche y el viento de tus alas
acalora los huesos del invierno.

No se puede morir de soledad
 dos veces
en la misma incertidumbre.

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