lunes, 12 de diciembre de 2011

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Adoro mi propio ser perdido... P.Neruda







 
 
 
Con mimo, como si este segundo no tronase nudillos de impaciencia,
desconozco la senda que queda por morder.
Ya no deseo tiempo
ni quiero luces sobres las arrugas
que atestiguan el diario tropiezo de mi sangre.

Con el temblor de quien se sabe fuera
de toda perspectiva
he cerrado los ojos para dejar de oír
el murmullo del viento en los andenes...

Ya no deseo.
Y quizá sea todo lo que intento explicar
a mi inquieta cordura.
 
).(

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