viernes, 14 de octubre de 2011

Sendero





Así todas las formas se deshacen:

arranca todo el rojo, que ruede sobre el negro
y se hunda en cicatrices,

entonces, sin más piel ni labio para el frío,
se sellará a tu espalda la huella de tu rostro,
y la prisión aleve,
ese yermo perfil que se besa a sí mismo en el espejo,
soplará en el vacío la silueta del orbe.


Hay que saber agonizar cantando
de pie sobre la propia alegoría
para salvaguardarse de la pulsión mortuoria
y emplear el sudario como un puño
enguantado de seda.


Así toda la nada  se sucede.

Lo saben las palabras que callé
cuando vivir a filo de valor simulado
era la perspectiva del regreso,
y la extinción metódica de la fragilidad
daba a luz en las calles
un contoneo suave de caderas y el disparo certero
de otra sonrisa acorde a la batalla.

martes, 11 de octubre de 2011

Diccionario de la herida



Siempre:
cuña de doble filo que devora su sombra,
que se recrea en   dolo y suple en  barro el altar en que anida
el estremecimiento de la
                                       Bestia:
criatura hecha de aliento racionado
por haberes y debes insalvables para el coraje de admitirse
                                                                                     Centro:
zona en la que claudica el individuo la soledad del
                                                                                Alma:
eso que lucha contra la consciencia de compensar  y sólo
con trozos  de basalto levitante  lo que ayer nombró
                                                                              Cielo:
cavidad de factura inmensurable, terca
                                                               Tumba:
invención que  cohabita con  el deseo del cosmos
y concibe en silencio la legítima
                                              Furia :
lazo  que ve cerrar su nudo corredizo en la garganta
del que le juró  Siempre
y se mentía.

Yo: la que debió arrancarse las pupilas
para no verse amar  su propia muerte.

Y Tú?
Lo Inexistente.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Tiempo Imperfecto



San Luis, febrero de 2008.-



Si tal vez, de todas esas cosas que no amo
yo me amase,
y me creciera un vientre tras los párpados
de donde renacerme
y dejar el cubil de las tormentas…
Si entonces, de este olvido
en que me vivo, acaso como un eco
de un futuro distante
que ya ha pasado pero nunca llega
a absolverme de sueños,
me encontrara en mi piel sin las espinas
para verme a los ojos
y decirte:
estuve en ti, estuve sosteniéndote
los huesos cuando el frío
te mordía en los labios,
y estuve en las caricias de la muerte
pues yo era su lengua despertando en tu cuello
los suspiros y yo quien susurraba
palabras para el llanto y el gemido
desde el fangal preñado de cenizas
que arranqué de tu pecho.

Jamás te dejé solo.


El tiempo es una hiena que no sabe que ríe y que no sabrá nunca como llega a las venas
un temblor de gacela que lo mira, oculta en la espesura de los sueños.
El tiempo desconoce como sube el aroma del miedo a las pupilas y desata los fuegos esenciales
del hambre y de la sed, para nutrir la vida con la muerte.
El tiempo es una hiena que admite en la carroña su espíritu cobarde, y no sabe que sólo
son migajas caídas de las fauces victoriosas y puras del que toma el destino entre sus manos y se ríe del tiempo
con los labios aún tibios de placer y de sangre.



Y si, tal vez, de todas esas cosas que yo amo
tú me amases
sin el desdoblamiento del latido,
sin confundir mi nombre en el follaje
de todas las palabras que no soy,
entonces no creciese
esta espalda de hierro hasta rodearme
y ceñirme al silencio…
Si acaso te encontrases,
en mí, como una boca que me habita
desde la piel al alma y tus infiernos
se abriesen a mis pies para fundirnos
en una sola esencia calcinada,
me vieses en tus ojos
y pudieras decirme:
yo era la caricia que aliviaba tu frente,
el grito y las heridas, yo las voces
que hundían tu cabeza en la locura.

Jamás te dejé sola.

El tiempo es una hiena que no sabe que ríe, y no supimos nunca que dejamos el instinto vital entre sus dientes.
Míranos: siempre fuimos quien nos amó hasta odiarnos.



Aún nos siento temblar en la espesura.







jueves, 22 de septiembre de 2011

The Breaker


No intentes traducirme. Está tan claro el fin
como oscura esta noche de tormenta.
Resumamos:
Literal es esa cama angosta en la que mis palabras
 se retuercen un poco en tanto yo
sigo explicándome la inconsecuencia como la forma simple
que adquieren las verdades bajo el surco.
Prosaica es la marea de sentidos,
decúbito,
que a mal entendedor no hay más valiente
para guardar su espalda que la tierra.
Entrelíneas (sonrío) la senda natural que forman mis cabellos
al caer,
 intentando enmarcar el sinsentido
de cejas como pájaros sobre dos grandes ciénagas.
Y eso es todo.
Poesía no hay
ni rit mos co mo tri nos en el bos que.
Sólo a veces la pulcritud del caos sacude su pelambre
y manchada la hoja
menea el rabo con la alegría de los inocentes.


).(

Presentación de "Espiral de lletres "


martes, 6 de septiembre de 2011

Insistencias








Es hora de torcer las voces del león,
arrancarle la lengua a la experiencia
y esperar subsistan
en los nidos de ratas de mis ojos,
todavía valientes, los antiguos motivos.

No concluye la selva ni lo espero.
El gesto amable de la ironía acecha y permanece
custodiando los límites:

Un cigarrillo más...
Kate llamando a Heathcliff después de veinte años
con la misma soberbia
con el mismo sabor de historia presentida
cosquilleando en la boca del estómago.
Ni siquiera hace frío.
No hay palabras que puedan escribirse, más que noche y cansancio.
Cordura se retuerce. Quizá una pesadilla…

Veo al león detrás de la ventana.
Su aliento convulsivo empañando el cristal de los deseos.
¿Dónde dejé mis armas de sólo respirar, apretando los pasos,
alzando la cabeza?
¿El primer beso, la primera rodilla raspada de mis hijos?
¿Dónde estas vos?
¿Tus manos en mis hombros mientras trozo cebollas,
sin preguntar qué miedo enmascarado comparece
confeso de su horror original?
.
Cordura duerme…
No voy despertarla en los escombros.

Por momentos la veo sonreír, sueña el último fuego.
Quita un mechón de pelo de sus labios. Suspira.
La abrigo con un sorbo de mate y la canción
repetida mil veces.
¿Para qué confundir el humilde sentido  de las lágrimas?






).(

domingo, 4 de septiembre de 2011

Pero tú puedes llamarme M.A.





Sé de  cosas extrañas:
quise mi corazón y me lo hice
dibujando en la arena pequeñas certidumbres
como la lluvia posterior y un “ámame”
en todos los idiomas.
También escribí  Ángel
 y Recuerdo
(todo buen corazón necesita una flecha).

No fue reconocerme, abandonarme
en aquella utopía.

Pero no he mutilado aún todas las flores.
Hay amapolas al final de la calle y es verdad
me perfumé de labios que sangraban
para huir de sus ojos.

El y yo (todos los hombres siempre fueron uno)
chocamos nuestros sueños como copas vacías.
Me supe exactamente:

Este fuego no es mío,
es donde quiero ser  y pronunciarme.

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