jueves, 26 de julio de 2012

Fade








Lo doloroso no es seguir llorando
aún después de muerta toda lágrima,
Es la confirmación de lo imborrable.

Cúlpame,
pues yo sé que no se hieren las cosas que no amamos,
ni se estrellan espejos que no muestren los paisajes queridos:

un crepúsculo roto, un falso cielo ondeando su muralla,
y entre nubes, dedos que van y vienen sobre heridas
que he cultivado ya
que he madurado y delicadamente ennegrecido
con palabras de amor.


Doblemente culpable cuando lo sorprendente
no es correr entre olvidos sin llegar
al final de la huida.
Es esperarte en cada nuevo rostro y deshojarlo
revivirme en las muertes sustitutas.


).(

jueves, 21 de junio de 2012

Amo




Tengo en la mano una carta para jugar el juego
cuando quieras.
          ( Costumbres argentinas- Los abuelos de la nada)





Yo te…

¿Y entonces?

 amo, soñé, dolí, lloré, olvidé?

Son tantos y tan pobres
verbos no realidades que resuman
lo…
incierto, terco, intenso, insostenible?
Son tantas y tan pobres
las formas del recuerdo con que te…

y no sé, a veces, si consumir espacios
 para llenar 
y aquí (…………) lo que…

En mis silencios, cuando la noche no es más que un concepto difuso de mí misma,
el alma intenta el paso por la delgada línea de un renglón. Ya no hay nada, lo admito.
Ni siquiera el rugido de los miedos, ni extensos laberintos o profundos milagros
abismales. 
Y nada es nada, 
ya no encuentro un vacío que llenar.

Pero aquello…
sigue su curso en mí, y aquí no hay dudas,
subrayo Devorando,
lo repaso hasta abrir un agujero negro en el papel.

Lo demás simplemente se sostiene
o me empuja.


).(

jueves, 24 de mayo de 2012

Lost







Tenía esa costumbre de mirarse las palmas de las manos
Como si aquello fuera otro universo
Y pudieran abrirse los caminos a donde todo existe…
No cambia la inicial
Que cuando niña le designó el amor desesperado
De la misma manera
Que se marca una res para su dueño…
Nada cambia y aún
Pasa su dedo por las perspectivas,
Quizá un recodo y al final un puente
O hacerse tan pequeña
Como para reinar en esos montes
De sueño indescifrable.

Si le reprocha, alguna herida no cicatrizada,
Tanta vida olvidada de vivir,
Encogiéndose de hombros, mira el nombre
Callado por su boca:
Qué le oculté a tus noches,
Qué no te di de todos mis deseos,
Qué humedad no guardé para tus fiebres?

Tenía esa costumbre de morderse la palma de la mano,
Para arrancarse la última caricia
Y cuatro años de ausencia,
Como si en ese engaño fuese a caberle una esperanza más
A lo que ya no importa.




).(

domingo, 1 de abril de 2012

Tranquila





" no hay nada que hacer
...................................
no tengo que hacer maletas
no siento nada"
                        ( Anhedonia-Charly García)





No hay nada para ver

Si la desesperanza es transparente
y el porvenir es un fantasma viejo
si no pesa el valor de las palabras y si todo
lo creído, al tocarlo, se desmiente


No hay nada para hacer
con manos que no acogen
con una voz
de no saber gritar cuando se quiebra
o con  la luz que tiembla hasta rendirse
al beso del orgullo


No queda soledad sin consumir ni decepción
que no se haya mordido hasta el hartazgo.

No hay nada que prohibir
al suspiro  cansino de ojos húmedos
y sonrisa distante,
encallado a la orilla de los sueños…



).(

martes, 20 de marzo de 2012

Not Home






Desde esta soledad a la que vas entrando, inútilmente triste,
te observo caminar
con los ojos vendados…

Tal vez sigas la  huella de mis ritos
y deba confesarte la marca del amor:
dos puntos que me sangran en el cuello, como si nada
pasase de doler…
y tantas cosas duelen, que van quedando
                                                         ancladas
a la costumbre férrea de ignorarse.

 Suelo decir tu nombre como un féretro
al que irá a descansar  mi armadura de risas
(aquellas ilusiones que afirmé  y vuelvo a jurar ciertas).

Vos te encojes de hombros,
miras hacia lo alto  como si ahí brillase algo más que mis lágrimas,
y seguís tu camino hacia la oscuridad que hay en mi corazón

tu paso tiembla como las decepciones en mi boca
puedo sentir que  huele como yo
el manojo de heridas que aprietas en un puño

y me callo las muertes y contengo el suspiro el zarpazo la huida 
                                           las palabras
                                       de apurar el adiós 
                            antes de que la vida nos encuentre .






).(

martes, 13 de marzo de 2012

Cristal (rescates)



Que para echar a vuelo las campanas hay que saber la forma del metal
-dicen las voces- 
el espacio que ocupan los cantos en el aire
y que del aire hay que saber su peso,
separar los celajes por color para después medirlos de cabo a rabo, y,
pocos segundos antes,
desenredar el cielo de las aguas donde anida el crepúsculo,
porque es sabido –dicen las voces- que si repican húmedas de sal,
tocan a duelo,
 y apodan huracanes con nombres de mujer.


Pienso mi nombre como una caracola
deshabitada,
Mi canto persiguiendo los vestigios corales de campanas de barro
sumergidas.
Pienso mi cuerpo un aria amedrentada por la ferocidad de los sentidos:
una voz amputada.


Cardúmenes de flores amarillas atavían sus frentes con airones luctuosos.
Llevarán la cuadriga – dicen las voces- de las inmediaciones de mi voz al collado
en que un bosque de cruces florece a media noche melodías de viento.
Que un Te Deum de sus trinos separará mi lengua de la tosca
y emergeré descalza, amplia falda de música
brillante de agua clara,
campana inmaterial que de su propias huellas recogerá las voces,
las llevará en los brazos,
desenredadas.


Piensas tu nombre como una caracola
desposeída
- dicen las voces-

Suéltanos.

martes, 6 de marzo de 2012

Morituri






No es este cuerpo…
Y pronto, ya despierta, otro perfume ronda,
un andar de cadencia diferente disputa con mis piernas
el pedazo de cielo que se esfuma.

No es esta voz, ni estas manos livianas, tenazmente vacías
tensando el arco de las certidumbres.
Sólo el sabor a sangre entre los dientes
se empeña en confundirnos. Nada Es, pero  aún
los rumores de cuero contra bronce desconocen la calle
por la que sigue andando esta que tiemblo.

Han sido tantas veces,
tantas las pérdidas y cuántos más han sido
los sollozos

que cuando alguien pregunta por el nombre de todas las tristezas,
les respondo : Viví.  No es más que eso.
El apócope
de  lo que no ha podido abandonarme
en la arena de párpados abiertos.

.


 ).(


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